Carolina nace un lunes, supongo que por eso es hiperactiva. Es rubia y le gustan las cosas que saben a fresa. Sus mejores sensaciones están ligadas al agua. Pasea por museos, bares y cementerios. Siempre escribe con tinta negra. Es obsesiva, Bon Vivant y pasajera inaudita, viaja con compulsión y su hambre infinita de coleccionar imágenes le hace recalar en más de un puerto ávida por ver y comprender. Nadie le ha regalado jamás flores. No entiende la vida sin pasión. Odia la apatía. Su neurosis por traducir la vida en imágenes que poder comprender, le hace llevar una cámara siempre encima. Es una cazadora de momentos y acaparadora de experiencias. Necesita fotografiar para entender el mundo, para sentirse parte de él y para poseer de forma eterna, sensaciones infinitesimales.
“No debemos aceptar fotografías que no nos miren.”
Eduardo Momeñe

© Helena Segura - Torrella